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Bienestar basado en evidencia

Data-Driven Wellness InsightsPublicado en julio de 2024 · Actualizado en julio de 2026

¿Quién recibe masaje terapéutico? Lo que muestran los mejores datos

No existe un único cliente ‘típico’. Las encuestas nacionales muestran un uso amplio, desigualdades de acceso y una diferencia esencial entre participación, gasto y cuota de clientes.

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Guia AMBAR

Este artículo ofrece información general y no sustituye el consejo médico. El masaje debe complementar, no reemplazar, la atención sanitaria adecuada.

El punto de partida nacional

La referencia pública más sólida es la National Health Interview Survey de 2022. NCCIH informa de que el 10,9% de los adultos estadounidenses utilizó masaje ese año, frente al 4,8% en 2002. Un análisis revisado por pares de 27.651 adultos calculó una prevalencia anual muy similar, del 11,1%.

La pequeña diferencia recuerda que las estimaciones dependen de las definiciones, ponderaciones y redondeos. Ambas fuentes sostienen la misma conclusión: el uso del masaje se ha más que duplicado en dos décadas.

10,9%

de adultos usó masaje en 2022

4,8%

lo usó en 2002

27.651

adultos en el análisis académico

El género depende de qué se mida

La encuesta actual de AMTA indica que el 23% de los hombres encuestados recibió masaje durante el año anterior, frente al 19% de las mujeres. Sin embargo, un análisis longitudinal de NCCIH encontró que las mujeres tenían más probabilidades de comenzar y, entre quienes ya lo usaban, más del doble de probabilidades de continuar en una ola posterior.

Una estimación comercial añade una tercera medida: Grand View Research atribuye al segmento femenino el 61,19% de los ingresos de mercado de 2023. Prevalencia dentro de cada género, continuidad y cuota de ingresos son preguntas diferentes.

23%

de hombres encuestados usó masaje

19%

de mujeres encuestadas usó masaje

61,19%

cuota femenina de ingresos en una estimación

Evita afirmar que ‘el 72% de los clientes son mujeres’ sin indicar fuente, muestra, año y denominador.

Ingresos y educación muestran una brecha de acceso

AMTA señala que el 34% de quienes ganan al menos 100.000 dólares recibió un masaje el año anterior, frente al 14% de quienes ingresan 50.000 dólares o menos. Es una diferencia aproximada de 2,4 veces.

El análisis longitudinal nacional también observó que quienes no tenían una licenciatura universitaria empezaban a usar masaje con menor frecuencia. Los datos no demuestran la causa, pero coste, oferta local, tiempo, seguro y transporte son factores de acceso razonables para futuras investigaciones.

34%

entre ingresos de $100K o más

14%

entre ingresos de $50K o menos

2,4×

diferencia de uso comunicado

Los padres participan algo más

Según AMTA, los consumidores con hijos menores de 18 años en casa tienen un 10% más de probabilidad relativa de recibir masaje. Resulta tentador explicarlo por el estrés parental, pero esa cifra no demuestra la motivación.

La conclusión útil es más limitada: la situación familiar puede ayudar a describir la demanda. Además, un aumento relativo del 10% no equivale a diez puntos porcentuales.

Región y cultura exigen cautela

El análisis de la NHIS 2022 encontró un uso mayor en el oeste de Estados Unidos y entre personas con ventaja socioeconómica. Las asociaciones no permiten separar con claridad disponibilidad, cultura, seguro, precio, necesidad sanitaria y preferencias.

Por eso no deben repetirse cifras como ‘los consumidores urbanos usan masaje 2,5 veces más’ ni porcentajes étnicos precisos sin una tabla y metodología verificables. Las tradiciones culturales importan, pero no deben convertirse en estereotipos.

Lo que los datos disponibles no pueden decir

Las fuentes públicas no respaldan un perfil de edad definitivo como ‘35–44 representa el 31%’, ni las cifras exactas del borrador sobre Gen Z, empresas Fortune 500, programas laborales, zona urbana/rural o grupos étnicos. Por eso se han omitido.

Los informes de mercado pueden describir gasto y previsiones, pero la cuota de ingresos no equivale a la proporción de personas. Pregunta siempre qué se midió, quién participó, cuándo se recogieron los datos y si el resultado describe personas, visitas o dinero.

  • Usa encuestas nacionales para estimar prevalencia poblacional.
  • Usa encuestas profesionales para conocer opiniones de clientes y terapeutas.
  • Trata las previsiones comerciales como estimaciones, no como conducta observada.
  • No deduzcas causas a partir de asociaciones demográficas.

Qué significa la demografía —y qué no— en Barcelona

Estos estudios ayudan a entender patrones generales de Estados Unidos, pero no definen a las personas que reservan masaje en Barcelona. Un estudio local no debería deducir objetivos, comodidad, presupuesto o experiencia a partir del género, la edad, la nacionalidad o los ingresos. Los promedios poblacionales no sustituyen una pregunta directa.

Una mejor elección parte de información verificable: quién realiza el masaje, qué idiomas están disponibles, dónde será la cita, qué incluye el precio y cómo se gestionan la privacidad y los límites. AMBAR publica perfiles de terapeutas e indicaciones prácticas para decidir por el servicio, no por un estereotipo demográfico.

Evidencia revisada

Fuentes y lecturas adicionales

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