Tu visita empieza con una conversación corta. Preguntamos qué presión prefieres, dónde sientes tensión, qué límites importan y si hay lesiones, embarazo, alergias o detalles médicos importantes.
Este paso ayuda al terapeuta a elegir el ritmo correcto. Un masaje sensual puede ser lento y suave. Un masaje de cuerpo profundo puede trabajar con más firmeza espalda, hombros, cuello, piernas o caderas.
Si no sabes qué pedir, describe el resultado: más calma, ligereza, sensualidad, enfoque en tensión o una experiencia más inmersiva. Eso da dirección suficiente sin convertir la llegada en algo formal.